Incluso si no se produce un apagón catastrófico, otros problemas podrían obstaculizar el acceso. La politóloga Amélie Férey explicó en Cultura de Francia cómo los precios de las licencias podrían aumentar gradualmente y hacer subir los costos. O el acceso a determinadas funciones podría restringirse gradualmente. Como lo expresó García de Viedma, una moratoria sobre el acceso a los modelos crearía una “asimetría temporal”. Pueden ocurrir interrupciones en “la compleja cadena de suministro detrás de toda nuestra tecnología”, a través de controles de exportación (algo que ahora está sucediendo en el mercado de chips) o mediante la degradación de servicios esenciales (como lo que podría suceder con la cobertura de Starlink).
En los últimos años, la Unión Europea ha entrado en una carrera en ese ámbito, que implica medidas simbólicas además de medidas legislativas prácticas. El Parlamento Europeo ha eliminó a Google como su motor de búsqueda predeterminado y lo reemplazó con el Qwant francés. Y a principios de junio, la Comisión presentó su Paquete de soberanía tecnológica europeaque aborda, entre otras cuestiones, la IA. Su objetivo es garantizar que Europa se convierta en “un continente de IA, fortalecer su autonomía digital y ayudar a construir un futuro digital más sostenible”, al tiempo que reconocen la dependencia tecnológica de Europa.
«No podemos darnos el lujo de depender de otros para las tecnologías que mantienen nuestros hospitales en funcionamiento, nuestras redes energéticas estables y nuestros servicios seguros», dijo la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. En concreto, Europa pretende triplicar la capacidad de sus centros de datos en los próximos cinco a siete años, impulsar la adopción de la IA, mejorar la investigación y la innovación y trabajar en sus propios esfuerzos de desarrollo e implementación. El paquete ahora tendrá que pasar por un proceso de aprobación para convertirse en ley y entrar en vigor.


