Por otro lado, Gogia señaló: «Mozilla está ralentizando deliberadamente las cosas, manteniendo la IA opcional, limitada y subordinada al consentimiento del usuario y de la empresa. Las empresas reconocen la lógica en ambas posiciones. Pero en la práctica, están eligiendo un tercer camino».
La cuestión central, añadió, «no es si la IA pertenece al navegador. Ya lo hace. La cuestión es qué sucede cuando el navegador deja de ser una interfaz pasiva y se convierte en un participante activo dentro de los límites de confianza de la empresa. Una vez que la IA está integrada en la capa del navegador, puede leer entre pestañas, inferir la intención del usuario, resumir los sistemas internos y, en algunos casos, actuar de forma autónoma».
En ese momento, dijo Gogia, «el navegador ya no es sólo una herramienta. Es un actor. Y ahí es donde la gobernanza empresarial comienza a fracturarse».


