Un grupo de investigadores de Berkeley, Harvard, Oxford, Cambridge y Yale advierten que el auge de los robots y agentes de IA podría suponer una grave amenaza para la democracia.
Por ejemplo, los políticos hambrientos de poder de todo el mundo pueden crear con relativa facilidad enjambres de robots de inteligencia artificial que inundan las redes sociales y los servicios de mensajería con propaganda y desinformación.
De esta manera, no sólo pueden influir en los resultados electorales, sino también persuadir a sectores de la población para que sustituyan la democracia parlamentaria por un régimen autoritario.

