El Paquete Europeo de Soberanía Tecnológica, publicado después de varios retrasos, incluye dos propuestas legislativas: la Ley de Desarrollo de la Nube y la IA y la Ley de Chips (CAIDA) 2.0 y la Estrategia de Código Abierto y Hoja de Ruta Estratégica para la Digitalización y la IA en la Energía.
CAIDA apunta a triplicar la capacidad del centro de datos en los próximos cinco a siete años al aliviar las restricciones para las implementaciones en toda la UE. También incluye reglas que, si se promulgan, requerirían que los organismos públicos de la UE cumplan con ciertos criterios de soberanía para la adquisición de servicios en la nube relacionados con ciertas cargas de trabajo sensibles.
En medio de las tensiones transatlánticas en curso y una profunda dependencia desde hace mucho tiempo de los proveedores de tecnología estadounidenses, las organizaciones europeas se han vuelto cada vez más cautelosas ante un “interruptor de apagado” que cortaría el acceso a los servicios digitales. También existe la preocupación de que los hiperescaladores estadounidenses puedan verse obligados a compartir datos con el gobierno estadounidense en virtud de la Ley CLOUD y la Ley de Servicios de Inteligencia Extranjeros (FISA), incluso cuando los centros de datos estén ubicados en Europa.
Las propuestas de CAIDA incluyen cuatro niveles de criterios para proveedores; el más básico incluye la infraestructura de centros de datos ubicada y operada en la región (algo que muchos proveedores de nube estadounidenses ya ofrecen), con reglas más estrictas sobre la propiedad de los proveedores, control total sobre la pila de software y una certificación de ciberseguridad más estricta.


